Cuando la vida adquiere un sentido diferente,
cuando el amanecer solo anuncia un nuevo día de tragedia,
cuando la luz solo ilumina los rincones amargos de la existencia,
solo son pocas las razones para seguir respirando.
Por que solo el deseo de venganza me mantiene vivo,
la necesidad de ver el pago de mi sufrimiento,
enfrentar los miedos para poder compartirlos,
derramar mis lágrimas, para el dolor de otros.
Ni la muerte ni el ocaso me darán consuelo,
ni la paz que alguien pueda compartir a mi vida seca,
nada remedia el amargo despertar de mis penumbras,
nada evita el oscuro canto de mi boca.
Sombrío sendero que mi alma transita,
en desiertos sequedales mi corazón se marchita,
esperando el deceso de mi triste vida,
y lograr que mi odio, al fin sus frutos brinde.
¿Cuál es la capacidad del ser humano para albergar un deseo?
¿Cuál el tamaño de sus emociones?
¿Cuál es su capacidad de odio?
¿Y cuál el motivo justo de su vida?
¡Quiero venganza!
¡No me quites mi odio!
¡No alejes la furia!
¡No me dejes vacío...!
lunes, noviembre 27, 2006
...letras amargas...
Vladimir Chabath
06 Septiembre 2005
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