Hacía mucho tiempo que las barreras que se habían construido no habían sido cimbradas de tal manera que los cimientos resintieran el ataque... La muralla entera vibró... se escuchó el crujir de los barrotes y piedras que sostienen la edificación, el corazón de la construcción tembló... Pero no se derrumbó, se mantuvo estoica como si robara fuerzas desde el mismísimo centro de la tierra para permanecer inmóvil, y no permitir lastimar los interiores, para que los aposentos majestuosos no sean afectados. Que sea herida la piel de las paredes pero no el interior de su arquitectura; a pesar de haber determinación en destruirla, las paredes jamás cederán... El precio de construirlas ha sido demasiado alto, años de dolor y de intenso trabajo, para que sucumban ante un ataque secundario... así permanecerán por mucho tiempo... así espero que sigan...
martes, marzo 20, 2012
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